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¿Cómo adiestrar a un perro cachorro o adulto?

RESUMEN CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL

El adiestramiento canino fortalece la relación entre el perro y su dueño, enseñándole a responder a comandos específicos mediante paciencia y constancia. Se diferencia de la educación, que busca inculcar buenos hábitos en la vida cotidiana. El refuerzo positivo, basado en premios, es más recomendable que el negativo, ya que genera confianza y motivación. No hay límite de edad para adiestrar, aunque los cachorros son más receptivos que los adultos. Para un entrenamiento efectivo, es clave establecer rutinas, fijar objetivos progresivos y evitar castigos. En perros adultos, el proceso puede tomar más tiempo, pero sigue siendo beneficioso para su bienestar. En todos los casos, el objetivo es mejorar la convivencia y comunicación con el animal.

 

Basado en el artículo original de Jungla Luque, Etóloga y adiestradora canina. 

 

El adiestramiento canino es una de las actividades más gratificantes para establecer una buena relación con tu perro, ya que permite enseñarle a responder a comandos y realizar ciertas acciones. Este proceso requiere paciencia y constancia, y debe enfocarse en el bienestar y motivación del animal. A diferencia de la educación, que busca que el perro aprenda a comportarse en situaciones cotidianas, el adiestramiento se enfoca en enseñar a un perro a realizar tareas específicas, como «dar la pata» o «sentarse».

Una herramienta clave en el adiestramiento es el uso de refuerzos. Existen dos tipos de refuerzos: el positivo, que involucra premiar al perro con algo que le guste (como golosinas o caricias), y el negativo, que se basa en eliminar estímulos molestos para reforzar una conducta. Sin embargo, se recomienda el refuerzo positivo, ya que fomenta un vínculo de confianza y crea una experiencia de aprendizaje positiva, mientras que el refuerzo negativo puede generar inseguridad y comportamientos no deseados.

El adiestramiento no tiene una edad límite; los perros pueden aprender a lo largo de toda su vida, aunque los cachorros suelen ser más receptivos que los adultos. En los cachorros, es importante enseñarles órdenes básicas como «sentado», «aquí», o «quieto», mientras que los perros adultos, si no han sido entrenados antes, requerirán más tiempo y paciencia.

Para adiestrar a un cachorro, es esencial ser constante, establecer una rutina diaria y premiar las conductas deseadas de manera inmediata. Las sesiones deben ser cortas y divertidas para mantener la atención del cachorro. También es clave evitar el castigo, ya que esto puede generar estrés y miedo en el perro. El bienestar físico y emocional del cachorro debe estar cubierto antes de comenzar el adiestramiento.

En cuanto a los perros adultos, el proceso es similar, pero es importante tener en cuenta su energía y capacidad de concentración. Las sesiones pueden durar un poco más, pero siempre respetando los límites del perro para evitar que se agote o se frustre. Al igual que con los cachorros, el refuerzo positivo y la paciencia son fundamentales.

El adiestramiento de perros adultos puede ser más difícil si nunca han recibido formación, pero es posible con dedicación y un enfoque adecuado. Se puede trabajar tanto en obediencia básica como en actividades más avanzadas como agility, siempre respetando las capacidades físicas del perro. En todos los casos, el objetivo es fortalecer el vínculo entre el perro y su dueño, promoviendo una convivencia armónica y equilibrada.

 

¿Qué es el adiestramiento canino?

Cuando hablamos de adiestramiento canino nos referimos al acto de enseñar a un perro a responder de forma concreta a una consigna verbal y/o señal gestual.

Lo cierto es que existe una línea muy fina que separa el adiestramiento de la educación, pues ambos conceptos van de la mano y pueden ser usados como sinónimos en algunos casos de forma errónea.

 

Diferencias entre adiestrar y educar a un perro

Principalmente, podemos distinguir ambos términos por la finalidad que tienen cada uno, ya que:

  • Educar a un perro: tiene el objetivo de guiar a este durante su aprendizaje desde que es cachorro, para que el perro aprenda a comportarse y adaptarseen distintas situaciones cotidianas de forma positiva, es decir, logrando que este se sienta seguro y tranquilo.
  • Adiestrar a un perro: tiene la finalidad de enseñarle a que realice una acción concreta a la orden, como «dame la pata”.

 

Sin embargo y como comentábamos, muchas veces confundimos ambos conceptos, pues, por ejemplo, al enseñar a un perro a “sentarse” le estamos instruyendo a que obedezca a una consigna concreta. Pero a su vez, que un perro entienda esta petición, puede facilitar la convivencia fomentando la comunicación y guía de tu perro.

Ahora bien, ¿cómo adiestrar a mi perro? Continúa leyendo para averiguar la respuesta, justo después de entender el uso del refuerzo positivo y negativo en perros.

 

El uso del refuerzo positivo y negativo en perros

Para este proceso de aprendizaje, se emplean los conocimientos que hemos adquirido sobre el aprendizaje y cognición canina. Concretamente, se emplean métodos para establecer una asociación entre un estímulo y una respuesta producida por el animal, mediante el condicionamiento, a la vez que se tratan de identificar las necesidades y habilidades de un perro para fomentarlas.

Con la finalidad de adiestrar a un animal, se emplean el uso de refuerzos. Este concepto hace referencia a un elementos que añades y que motiva al animal a realizar un aprendizaje.

 

Entre estos refuerzos, distinguimos dos tipos:

  • Refuerzo positivo: darle al animal un estímulo que realmente le motive, como un premio en forma de comida, juego, palabras y caricias… Cuando este realice la conducta deseada. De modo que, el perro volverá a repetir esta acción para volver a recibir el premio.
  • Refuerzo negativo: retirarle al animal un estímulo molesto o aversivo. Por ejemplo, estirarle de la correa contra el suelo para que se estire, ya que, en el momento que este se echa, deja de sentir la presión. El uso de este refuerzo implica que el perro volverá a repetir la conducta, debido a que este responde evitando o huyendo del estímulo que le es desagradable.

Hoy en día, conocemos los beneficios que aportan el adiestramiento en positivo en el establecimiento de un vínculo entre el perro con su amigo humano. Es decir, el uso de premios para motivar al can a que realice un aprendizaje, en vez de forzarlo a adoptar una conducta adecuada mediante el refuerzo negativo.

Esta segunda técnica no es recomendable, ya que pese a dar resultados rápidos, no crea un vínculo de confianza con el animal y le perjudica formando un carácter inseguro, además de a largo plazo desarrollar comportamientos no deseados o perjudiciales para este.

 

¿Hasta qué edad se puede adiestrar a un perro?

Los perros aprenden a lo largo de toda su vida, por lo tanto, no existe una edad en la cual es imposible adiestrarlos. Ahora bien, sí que es cierto que no es lo mismo enseñarle cosas nuevas a un cachorro que a un perro de edad avanzada, debido a que los cachorros se encuentran en una etapa en la cual aprenden constantemente de todo lo que les rodea. Capacidad que, con el paso de los años, va disminuyendo, ya un perro adulto cada vez tiene más asentados los aprendizajes y conocimiento de su entorno próximo.

Por esta razón, un perro adulto, a medida que avanza de edad, no estará tan receptivo a nuevos aprendizajes y le costará mucho más. Además, no será lo mismo si este no ha sido nunca adiestrado, pues no estará familiarizado con las pautas ni sesiones habituales de adiestramiento, como lo haría un perro que se le ha mantenido mentalmente activo mediante esta actividad desde joven. Por ende, será importante atender a las capacidades físicas y cognitivas del perro si te planteas enseñarle cosas nuevas, ser paciente y mantener una actitud positiva y motivadora con tu perro cada vez que compartas ratos con él.

 

¿Cómo adiestrar a un cachorro?

Llegados a este punto, seguro que te estarás preguntando cómo adiestrar a un perro cachorro. Adiestrar a un cachorro es una tarea de lo más gratificante que requerirá paciencia y constancia.

Durante esta etapa, es muy importante que enseñes a tu cachorro a que aprenda consignas sencillas, las cuales serán claves para poder comunicarte correctamente con este y, por lo tanto, que atienda a una obediencia básica cuando sea adulto, por ejemplo:

 

A su vez, también deberás educarle a redirigir conductas que podrían ser problemáticas en un futuro si no sigue la guía adecuada, como inhibir la mordida, aprender a hacer sus necesidades fuera de casa o ayudarle a que se sienta seguro cuando se queda solo.

El procedimiento que deberás seguir para enseñarle una nueva consigna será la siguiente:

 

Establece una rutina

Primero, deberás planificar una rutina de sesiones en las cuales dedicarás el 100% del tiempo a enseñarle esta consigna. Al ser un cachorro, no es recomendable que le dediques más de 10 o 20 minutos, pues al ser pequeño se aburrirá y distraerá con facilidad, haciendo que aprenda a no obedecer.

Dedicar poco tiempo de forma diaria, pero asegurándote que durante la sesión tu cachorro esté motivado y atento, será mucho más fructífero que si le dedicases mucho tiempo, pues pasará de ti, se frustrará y asociará la obediencia como una experiencia negativa.

 

Ofrécele un premio muy valioso

Deberás ofrecerle a tu cachorro el premio que más le guste, solo durante las sesiones de adiestramiento, de este modo será algo realmente valioso y, por ende, aumentará su motivación y atención. Por esta razón, cuando quieras enseñarle algo nuevo a tu cachorro, no es recomendable premiarle con elementos que tiene de forma diaria, como caricias, juego o su propio pienso. Lo más aconsejable es que perciba el premio como algo especial que solo esta durante la sesión de obediencia.

 

Marca objetivos sencillos y acorde a sus capacidades

No puedes pretender que tu cachorro consiga aprender una orden a la primera, sino que tendrás que ir poco a poco indicándole la conducta que quiere que haga mediante pequeñas metas, incrementando progresivamente la dificultad. En caso contrario, si tienes expectativas que lo haga bien a la primera, este no entenderá qué quieres y se frustrará.

 

Prémialo y motivalo constantemente

Por último, y relacionado con el punto anterior, deberás premiarlo con su golosina favorita de forma continua cada vez que veas que hace el esfuerzo y/o está pendiente de ti. En caso que esperes mucho a premiarlo, este podría cansarse, asociando la sesión como una situación que le genera desconcierto y estrés. Por ende, mantenerlo motivado constantemente será clave para que tu cachorro se sienta a gusto, forme un vínculo fuerte contigo y aprenda a obedecerte.

 

Nunca le riñas

Las sesiones de obediencia deben ser algo positivo para él para que aprenda mediante la motivación. Por esta razón, el uso de castigos solo generará estrés y miedo en tu cachorro, que no beneficiarán en nada su bienestar ni su relación contigo. Por lo tanto, para evitar conflictos, es aconsejable que siempre que quieras educar a tu cachorro tengas una actitud positiva, es decir, si no te encuentras muy bien anímicamente, mejor déjalo para otro día.

 

Asegúrate que se encuentra bien

Que tu cachorro se encuentre saludable, es decir, con su bienestar físico y psicológico esté cubierto, será esencial antes de plantearte educarle. Debido a que, por ejemplo, si tu cachorro no realiza el suficiente ejercicio, es natural que se encuentre hiperactivo durante la sesión de obediencia, hecho que no beneficiará en que esté atento. Del mismo modo, deberemos fijarnos que no tenga ninguna dolencia ni patología que le impidan realizar un ejercicio.

Ahora que ya sabes cómo adiestrar a un cachorro, vamos a ver cómo adiestrar un perro adulto.

 

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¿Cómo adiestrar a un perro adulto?

El adiestramiento en perros adultos difiere en menor o mayor medida de los cachorros por lo que respecta a las capacidades. Ya que, como hemos comentado, los perros a medida que se hacen mayores ven disminuida su capacidad de aprendizaje, aunque no por ello quiere decir que no le puedas enseñar cosas nuevas. De hecho, el adiestramiento aporta beneficios para tu peludo, principalmente, mantener a tu perro mentalmente activo y fortalecer vuestro vínculo.

Los objetivos que quieras determinar con tu perro también serán distintos en función de con qué finalidad plantees el adiestramiento, pues generalmente la obediencia básica necesaria para convivir con tu peludo, debería haberla adquirido de cachorro. Ahora bien, cada perro y circunstancias varían en cada hogar, podría ser, por ejemplo, que necesites enseñarle una educación básica si has adoptado a tu perro siendo adulto y no esté acostumbrado a un estilo de vida familiar.

Si tu perro atiende a una obediencia básica, puedes plantearte enseñarle trucos o, también, puedes instruirlo en disciplinas de lo más variadas, como en olfato o Agility. Sin embargo, siempre debes tener en cuenta cuando quieras marcarte un objetivo cuales son las capacidades reales de tu peludo y, evidentemente, su estado de salud, pues, por ejemplo, a un perro con problemas de articulaciones no puedes pedirle que se mantenga alzado sobre sus patas traseras o que realice Agility, pues va a acabar haciéndose daño.

Las pautas a tener en cuenta serán similares a las del aprendizaje con cachorros, es decir que deberás:

Por lo que respecta a la planificación de las sesiones, los perros adultos como norma general no tienen tanta energía como los cachorros, ni se distraen con la misma facilidad con su entorno.

Este hecho implica que puedes dedicar más tiempo a las sesiones de obediencia, aproximadamente unos 30 minutos, pero siempre fijándote en que tu perro se mantiene motivado y no agobiado. Lo ideal es que finalices la sesión poco antes de que tu perro empiece a estar cansado, de modo que no aprenda a que él decide cuándo dejar de estar atento, sino que tú le indicas cuándo acabáis.

 

Bibliografía

  • Méndez, B., & Zulim, Y. (2018). Aplicación de protocolos para la educación y adiestramiento canino, en base al comportamiento determinado por pruebas etológicas.

 

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